Antonio Santo - Periodista, escritor y músico

Prestigio oculto

Existe un concepto en sociolingüística llamado “prestigio oculto”. Para poder entender exactamente de qué va (y sobre todo para ver hasta dónde quiero llegar con esto) nos hace falta manejar otro par de términos, como la definición de “lengua”. Bajo esa palabra se agrupan un montón de acepciones que se complementan: lengua es todo sistema de comunicación de una cultura (contrapuesta a otras lenguas: lengua española, lengua inglesa, lengua de signos, etc.; esta acepción se puede sustituir por “idioma” perfectamente), e incluye todas las posibilidades de realización de dicho idioma. Si miramos más de cerca, lengua es el conjunto de normas y leyes que rigen el uso considerado correcto de dicho sistema: es decir, en esta acepción la lengua es un sistema estandarizado, en el que hay formas correctas e incorrectas (mientras que la primera agrupa todas las posibilidades del sistema, tanto las consideradas buenas como las malas). Por último, lengua es también la realización concreta de todo lo anterior, es decir, el hecho lingüístico en sí.

Vamos a quedarnos con la segunda acepción: la de lengua estándar, es decir, la de la lengua considerada correcta. Esta corrección va más allá de lo que diga la RAE: se trata de lo que la sociedad en sí reconoce como correcto. Es decir, quien usa la lengua estándar habla bien. Es una variedad con prestigio: al que habla bien se le considera culto. El hecho de que exista una variedad prestigiosa implica que existan otras que no lo son: por ejemplo, a nivel estatal, la forma de hablar castellana / madrileña es prestigiosa (es hablar “fino”), mientras que variedades como la andaluza tienen connotaciones negativas (¿habéis visto a algún presentador de telediarios con acento andaluz? ¿A algún personaje andaluz que no sea criado, jardinero o simplemente el pícaro graciosillo?).

Foto de la página de Facebook "Ze Erre Ziete". Si no la conoces, corre a buscarla

Un ejemplo de prestigio oculto...

Los hablantes tendemos a intentar utilizar más la lengua estandar en función de lo seria y formal que sea la situación. Cuando escribimos una carta cometemos menos incorrecciones (nos desviamos menos de la norma) que hablando. Si nos entrevistan para la tele, hablamos mejor que en el bar con los amigos. Esto es porque todos queremos arrogarnos una parte del prestigio de esa variedad: todos queremos ser un poco más cultos, más finos, más de la buena sociedad, y menos del barrio en el que realmente nacimos. Lo cual es una memez porque que una variedad sea o no estándar depende de factores socioeconómicos, no de la pureza o calidad de la lengua: la lengua estándar es, sencillamente, aquella que habla el grupo social que detenta el poder. Vamos, que todos queremos parecernos a los que mandan.

Sin embargo, este comportamiento involuntario tan humano (querer parecer más de lo que uno es) tiene una divertida salvedad. Los estudios sociolingüísticos demuestran que, en líneas generales, las mujeres siempre intentan acercar su habla lo más posible al estándar prestigioso incluso en ambientes familiares, mientras que los hombres tiran más a la variedad local, al uso de argot, jergas, etc, sobre todo en un contexto relajado. Y aquí es donde aparece el prestigio oculto: resulta que es un mecanismo utilizado sobre todo por los hombres para parecer más malotes, más fuertes, para que nadie se crea que nos preocupa hablar bien o mal, porque somos demasiado chulos o sabe dios por qué. Es decir,hablar «mal» tiene cierto su prestigio propio: el prestigio oculto, sea porque uno parece más campechano, más macarra o simplemente menos estirado. ¿Un ejemplo? Tradicionalmente, en Málaga las mujeres sesean y los hombres cecean. ¿Por qué? Porque en Andalucía la variedad prestigiosa es la sevillana, y los sevillanos sesean, mientras que la variedad autóctona malagueña es ceceante. Esto lleva a situaciones divertidas, porque tan ridículo es alguien intentando hablar con la variedad prestigiosa que no le es propia como tratando de parecer de pueblo o de barrio cuando ha estudiado en colegio privado.

¿Y cuál es la conclusión a la que podemos llegar con todo esto? Que, con tal de pavonearnos delante de los demás, sin darnos cuenta todos parecemos gilipollas en algún momento del día.

Etiquetas:

3 Comments : Leave a Reply

  1. Sot dice:

    Uhh, me encanta ese tipo, es de lo más sexy. He entrado solo por la foto

  2. admin dice:

    Anda que estrenar los comentarios del blog pa decir esto, Sito… xD

  3. Pablo dice:

    ¿Quien no ha intentado evitar alguna vez un robo o pelea hablando en un argot tan macarra que hasta el que te intenta joder pueda pensar, «uy, a ver si este tio es mas chungo que yo…»?

    Muy interesante antoñete xDD

Leave a Reply