Antonio Santo - Periodista, escritor y músico

Hasta siempre, Terry Pratchett

Terry Pratchett ha muerto hoy a la edad de 66 años. Se lo ha llevado una rara forma de alzhéimer temprano, y con él desaparece uno de los mejores satiristas de la historia de la literatura inglesa. Una mente brillante y afilada, capaz de diseccionar con precisión las miserias del alma humana y de nuestra sociedad y al mismo tiempo celebrar con ternura la bondad y la belleza de la que también somos capaces. Un tipo que presumía de ser el autor más robado de las tiendas británicas, que anunció su enfermedad a sus lectores en una carta titulada “Una jodienda”. Un Mark Twain con sombrero de ala ancha.

Su extensa obra abarca más de 70 títulos, pero su creación más aplaudida es el Mundodisco, un lugar que refleja nuestra sociedad como un espejo deformante. En ese disco, que descansa sobre los hombros de cuatro elefantes a lomos de la tortuga estelar Gran A’Tuin, hay magos y trolls y enanos y brujas, pero sobre todo hay seres humanos como nosotros, con nuestros mismos miedos y grandezas. Sus libros se han reído a carcajadas luminosas de la política, la religión, los ejércitos, la policía, la enseñanza, pero sobre todo de nosotros mismos, con una risa tierna para con los humildes y una fiereza indomable contra los poderosos.

Su literatura, que se hizo famosa con El color de la magia como parodia de los tópicos de la fantasía, evolucionó rápidamente hacia la sátira y la crítica social. El componente fantástico no es un fin, sino el material alegórico que nos permite ver nuestro propio mundo con la distancia y perspectiva necesarias, como quien se asoma a las bambalinas sucias y apolilladas de una ópera. Pratchett dijo en una conferencia que lo bueno de los cuentos de vampiros es que nos recuerdan la existencia de las estacas. A través de sus historias nos ha mostrado el lado absurdo del mundo contemporáneo y nos ha recordado que el emperador, por malvado que sea, sigue yendo ridículamente desnudo; y que siempre, siempre se puede luchar contra él, siempre hay un sitio para la risa y la esperanza.

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Cualquiera que me conozca un poco sabe que Pratchett es mi escritor favorito. He leído cada uno de sus libros decenas de veces y sigo releyéndolos constantemente, y en cada lectura encuentro siempre algo nuevo. He aprendido mucho reflexionando con ellos, y no me cabe duda de que no sería como soy si no fuera por su obra. La muerte de Terry Pratchett, aunque esperada, me duele profundamente como si fuera un ser cercano. Aún me quedan libros suyos por leer, y ahora no sé si quiero irlos leyendo, porque algún día se acabarán y ya no me quedará nada suyo que descubrir por primera vez. Pero estoy agradecido de haber descubierto su literatura hace casi 20 años, de que me haya acompañado todo este tiempo y de que vaya a seguir haciéndolo toda mi vida. Hasta siempre, Terry, y muchas gracias por todo.

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